jueves, 5 de diciembre de 2013

MELANCOLÍA

Siempre al acecho estás, Melancolía.
Como el ladrón que espera a su víctima
así espías tú, la puerta del alma mía.

Sin descanso ni sosiego.
Febril locura la tuya
intentando minar de mi vida los cimientos
que, a duras penas consigo
que sea tranquila al menos.

Pero, bien que te conozco, no me engañas.
Sin verte sé que estás ahí, tu presencia noto,
 por eso nunca dejo bajada la guardia.

Desengáñate, desecha esa esperanza.
Pues nunca, óyelo bien, nunca
permitiré tu entrada en mi alma.


Ascensión del Río. Nov. de 1996

No hay comentarios:

EL SENTIDO DE LA AMISTAD

 Cuando venimos al mundo nadie sabe, porque nadie se lo ha dicho, qué nos vamos a encontrar, con quienes debemos ir y con quién no, de quién...