
Como no podía ser de otra forma, dado el bajo nivel de calidad política, el 26 de Junio nos volveremos a encontrar ante las urnas para repetir las Elecciones Generales. Es la primera vez en democracia que en este país de "listos" ocurre algo así. A pesar de que el país no está para volver a pasar por el gasto que supone unas nuevas elecciones, a los partidos implicados y responsables del fracaso de las negociaciones este detalle les ha resbalado. Inmersos en sus propios intereses de partido y en su arrogancia, ninguno de ellos ha querido dar su brazo a torcer. No han sido capaces de sentarse y estudiar una a una las propuestas que cada formación presentaba, y mucho menos han querido cambiar, modificar, o suprimir, ni una coma de sus propuestas. Eso sí, todos hablan de querer hacer grandes cambios que beneficien a la sociedad, pero unos cambios que se quedan en palabras, en intenciones, en postureos. Por el contrario solo se han dedicado a tacharse unos a otros de derechas, de marcas blancas de la derecha, de extrema izquierda, todo menos pensar en el bien del país ni en lo que necesitan los ciudadanos que no es otra cosa que España empiece a funcionar para poder hacer los cambios que la gente necesita y pide. Desgraciadamente nadie, ninguno, ha estado a la altura.
La formación de Podemos y Pablo Iglesias como su cabeza visible, ya empezó pidiendo los cuatro ministerios más importantes y la vicepresidencia para él, antes incluso de empezar la reunión con Pedro Sanchez, designado por el rey para lograr su investidura como presidente del gobierno, antes digo, de sentarse y estudiar qué cambios , qué reformas se necesitaba hacer. A esto lo llamo yo empezar la casa por el tejado y, claro, la casa se vino abajo. Y es que cuando la política se escribe con minúscula, esta, la política, deja de serlo y pasa a convertirse en politiqueo.
Ahora C's pide a las distintas formaciones que ahorren un 50% en el gasto electoral, que está muy bien pero, mejor hubiese sido que no tuviésemos que volver a las urnas, pues así el gasto no hubiese sido de un 50% sino de ni siquiera un euro. Es más, no se tendría que hacer ni campaña, habida cuenta de que solo han pasado cuatro meses de las elecciones y con el circo que nos han montado en el intento de ponerse de acuerdo, un acuerdo que han sido incapaces de conseguir, la gente ya sabe un poco más de todos ellos; la gente ya sabe del pie que cojea cada uno, y ya sabe a quién va a votar; por tanto, la campaña se ha hecho innecesaria del todo. Así es que Sres. políticos renuncien al dinero de la campaña, sean decentes, que no es perjudicial para la salud.
¿ Y qué pasará si los resultados del 26J es el mismo que el de Diciembre pasado? porque tiene todas las trazas de que pueda darse perfectamente. Qué hacer entonces? ¿ Cómo se resuelve el problema de falta de políticos no ya de altura, que sería pedir un imposible, pero de políticos mínimamente generosos, mínimamente dispuestos a dejar sus interese individuales relegados para dedicarse a conseguir que este país de María santísima pueda empezar a caminar, a funcionar, a hacer los cambios que la sociedad hastiada, cansada y decepcionada, hace tiempo que reclama?
Ascensión del Río. Abril 2016

